ENTREVISTA
PABLO MALAURIE - MÚSICO
PABLO MALAURIE - MÚSICO

por Fabiola Feyt

Foto de Martin Levi

Cuando Kevin de WUBA me prestó el número 347 de El Festival del Beso, el disco debut de Pablo Malaurie, todo se volvió un poco mágico. Perdón por conmoverme con tanta facilidad pero, en los tiempos que corren, que alguien te pase un disco y que ese objeto sea una cajita de cartón hecha a mano (una por una y de edición numerada) con un cuadro de William Bouguereau graffitteado como tapa, es algo que me sorprende y que, de alguna manera, me recuerda a mi adolescencia de pueblerina, cuando la hora de internet costaba 6 pesos e intercambiaba cds grabados con unas fanáticas de No Doubt. Antes de cocinar, puse el disco. Esa voz tan particular de Pablo Malaurie llenó la cocina de aliteraciones, especies de quejidos, chicos chicas muchachitas, nombres propios, personas y asuntos totalmente anónimos, cotidianos.

OK, esta perlita de diez canciones fue editada en 2009 “un poco a contramano”, según cuenta su autor, uno de los ex integrantes de Mataplantas (antes Barbara Feldon), aquella banda que supo ganarse un gran lugar en la escena porteña. Mataplantas se separó y, con El Festival del Beso bajo el brazo, Malaurie se hizo cargo del Juglar Anónimo que quiso ser al principio. Su música despertó el interés del realizador francés Vincent Moon, que en su paso por Argentina lo filmó para La Blogotheque (video acá) y le dio forma al primero de una serie de sucesos inesperados. Un viaje a Rumania para componer e interpretar un personaje de Loverboy, la película de Catalin Mitulescu seleccionada para el Festival de Cannes; telonear a Devendra Banhart; la reciente edición japonesa de su disco; otro viaje en puerta (esta vez a NYC); tres noches mágicas que lo tuvieron como anfitrión; su recital en una capilla...¿Cuántos voy?

Entonces, tortas de mandarina y manzana mediante, Pablo Malaurie, el muchacho de 32 años medio fana de Tom Waits, de la década del 50 y de las películas de Jarmusch, se sentó a charlar con WUBA acerca de todos estos asuntos.

¿Cómo surgió el contacto para poder editar la versión japonesa de tu disco?

PM: Luego de ver el video de La Blogotheque, un señor llamado Yusuke Nagai me escribió al myspace, pidiéndome dos discos y un diario argentino sólo para ver cómo lucía. Me dijo que tenía una especie de galería de arte, que le gustaría invitarme a tocar y que el disco estuviera editado allá. Emprendimos un muy buen diálogo que derivó en el lanzamiento de su propio sello - LOW VOL - para sacar El Festival del Beso. La verdad es que estoy muy contento con el resultado, tuvieron una mirada muy acertada y correspondiente con lo que nosotros hicimos nosotros acá.

El Festival del Beso trascendió no sólo las fronteras de tu continente sino también las de tu idioma...

PM: Sí, es muy grosso porque el trabajo de producción del disco fue bastante introvertido, de bajo perfil y casero. Decidimos hacerlo en cartón, mi nombre casi que no aparece, el mail no se entiende! Lo sentí como una especie de balsa de cartón en el océano que supo llegar muy lejos y me hizo pensar que el disco es muy poderoso, fue hecho un poco a contramano y terminó viajando solo.

¿Por qué empezaste a tocar como solista bajo el seudónimo de Juglar Anónimo?

PM: Cuando empezaron a aparecer algunas canciones me propuse inventar un personaje. Entonces me acordé de todas esas poesías que me hacían memorizar en la escuela primaria, muchas firmadas por Juglar Anónimo. Pensé “¡si me pongo Juglar Anónimo me adueño de toda esa producción!”. En chiste, claro. Por otro lado, esas canciones no tienen una referencia temporal muy clara. Me imaginé a mí mismo como un juglar que viaja hacia algún lugar llevando su mensaje -una palabra, una canción o lo que fuere - y ese viaje le proporciona tantos cientos de años que, cuando finalmente llega, su discurso se vuelve moderno de tan viejo que es. Esa idea me divertía y bueno, fue tomando otra dimensión.

¿Sentís que tu aparición en La Blogotheque funcionó como disparador para todos los proyectos que surgieron después?

PM: Sí, fue muy sorpresivo ver todo lo que se desencadenó a partir de ese video. Además, si hacés algo sin pretender nada a cambio, todo lo que eso te devuelva es una sorpresa, no? En este caso las sorpresas fueron bastante zarpadas, muy misteriosas.

¿Cómo terminaste en Rumania, componiendo la banda sonora y actuando en Loverboy?

PM: La guionista estaba buscando algo de Beirut en La Blogotheque y se topó con mi video. Me escribió contándome que estaban por filmar una película, querían que yo hiciera la banda sonora y más tarde también me dijo que querían que actuara. Me preguntó si estaba dispuesto a viajar, y volé a Rumania con gusto. Por un lado, era un viaje muy anhelado: viajar solo a un lugar lejano y extraño, contratado para componer música. Cuando surgió todo esto me costó entender el porqué de esta oportunidad pero llegué a convencerme de que la película me necesitaba por algún motivo. Fue un viaje muy interior, cincuenta días en un lugar donde no entendés nada.


¿Qué significó esa experiencia a nivel musical y personal?

PM: Uh, fue increíble. Componer una banda sonora era algo que nunca había hecho, una idea que me entusiasmaba y asustaba de igual manera. Por otro lado, ellos me pedían canciones en rumano y se me complicó un poco, jaja.

A nivel personal, ahora me siento un poco rumano. Fue muy fuerte todo, se juntaron muchas cosas: trabajo nuevo, un rodaje, montones de personas y amistades nuevas y en el medio de todo eso, yo solo luchando, pero disfrutándolo. Es lo que trato de contar con Romanza, el documental que estoy editando.

¿Cómo surgió esa idea?

PM: Cuando ellos me hablan del viaje, les pedí que me prestaran una cámara porque también estaba interesado en filmar algo allá. Actualmente estoy compilando todo ese material junto con la música que quedó afuera del film y estoy haciendo un...algo que tengo pensado editar en DVD y proyectarlo pronto.

¿Te esperabas la selección de Loverboy para el Festival de Cannes?

PM: Yo sabía que la película tenía muchas fichas para quedar, pero obviamente eso no alcanza, la tienen que ver muchas personas para seleccionarla. Fue una gran alegría enterarme que finalmente había quedado. Hice todo lo posible para ir, para ver si alguien me financiaba un pasaje, pero no se pudo dar (risas).

En una nota que salió en el diario La Nación, el cronista se pregunta “¿A qué se parecen las canciones de Malaurie?”. ¿Cuál sería tu respuesta?

PM: Mmm...No me recuerdan a nada en particular. Diversas cosas del momento. De hecho, tiendo a ir cambiándolas. Me gusta ver qué pasa si le cambio una cosa al ritmo o pruebo con distintas instrumentaciones. En cierto modo, trato de ver si todavía me pueden dar algo más, si me pueden llevar a diferentes destinos.

Otra de las cosas buenas que te pasaron en lo que va del año fue haber tocado en abril con Devendra Banhart durante sus presentaciones en Buenos Aires...

PM: Sí! Tengo entendido que le pasaron un listado de personas posibles para telonearlo, estuvo escuchando y me seleccionó. Fue muy bueno tocar con él y que hayan sido dos fechas bastante diferentes para mí. En la primera todo fue muy rápido, tuvimos que correr y fue más estresante. La segunda noche salí con la guitarra eléctrica, quise hacer otra cosa y resultó más relajada, más pensada.

Antes de eso, te presentaste tres jueves seguidos con La Gran Noche de Malaurie, ¿qué balance podrías hacer?

PM: Tuve un primer año en que toqué en muchas fechas sin generar ninguna propia. Ese período estuvo muy bueno pero decidí hacer esa serie de shows porque necesitaba, en cierta manera, mostrar mi propuesta. Quería hacer más despliegue: tocar el banjo, el ukelele, la guitarra acústica, la eléctrica, el piano...entonces hubo que inventarlo. Sentí que esas tres noches me hicieron crecer un montón y me ayudaron a posicionarme, un poco a la fuerza, en el lugar de cantante. Vinieron también muchos amigos a tocar. Estuvo buenísimo.

Además del documental, ¿qué otras cosas andan dando vueltas en el universo Malaurie?

PM: Ya tengo disco nuevo. Bah, al menos las canciones. No tengo intenciones de grabarlo ya, todavía hay mucho para hacer con El Festival del Beso. Supongo que para marzo podría estar sacándolo.

Por otra parte, el 6 de julio toco en la Latin Alternative Music Conference en Nueva York. Hace rato que quería tocar allá y una chica que es bastante fan de mi disco se copó en ayudarme desde NYC. Estoy intentando cerrar otras fechas pero todavía no está nada confirmado.

Y este lunes te presentás en el Festival Ciudad Emergente, ¿qué expectativas tenés?

PM: Va a estar buenisimo porque es en una capilla y hace mucho tiempo que quiero tocar en un lugar así. Voy a interpretar algunas canciones del disco y otras aún no grabadas y espero que esté tan bueno como para seguir tocando en la capilla una vez por mes. Ojalá el responsable de la capilla lea esto y logremos que suceda!

Si es una capilla entonces el responsable es Dios, dicen que es omnipresente!

PM: ¿Decís que me siente con Dios y le proponga hacer un ciclo? ¿O que ya mismo se enteró y me va a proponer algo?¿ O me va a salir con el ciclo de la vida y eso? Dios!