por Cata Artiaga
Photos de Alex Robaina (Producción de Struka y Jojotopia)
Traducido por Kevin Vaughn y Christine Marie-Andrieu
Cada vez más, parece que el atractivo de los músicos irreales y egocéntricos se está desvaneciendo en esta ciudad, y cada artista que tengo la suerte de conocer se muestra humilde y halagado por un simple cumplido. Ampi Bardo aka Catnapp se destaca entre ellos. Dulce y tranquila, por momentos un poco tímida, Catnapp es una chica mala sin embargo totalmente accesible y amigable. Sus letras son honestas y sus ambiciones, muy altas. El aburrimiento parece ser su único enemigo y a la vez su mayor motivación. En vísperas del lanzamiento de su nuevo álbum, queda claro que Catnapp está lejos de aburrirse.
Nos reunimos por primera vez en su casa de Belgrano, donde me recibió no sólo con un abrazo cálido sino también con un depto cálido (este invierno parece más frío que los anteriores). Las dos estábamos preocupadas creyendo que llegaríamos tarde, ella volvía apurada del laburo y yo me esforzaba por no quedar maleducada, pero al final todo salió bien.
Me saqué una capa de ropa mientras ella preparaba el té. Confesó que no le gustaba demasiado, pero quería cuidar su garganta ya que la noche siguiente tenía un show en Córdoba. A mí me daba igual, hubiera recibido cualquier cosa con gusto, especialmente si se trataba de algo caliente. Su gato (obviamente tiene uno) Kitchu veía qué onda conmigo mientras yo intentaba acariciarla. Eventualmente y con un poco de persuasión, logré que entráramos más en confianza. Con Ampi nos sentamos, puse el grabador en la mesa, y las dos tiramos un montón de miel y azúcar en nuestras tazas. La mía tenía un lindo pingüino de Ushuaia, y la suya, de manera previsible, un gatito.

Nativa de Olivos, parte de su vida aún se encuentra ahí. Sale a Garden Groove habitualmente, de hecho se iba para allá luego de la entrevista. Me sorprendió enterarme que trabajaba en IBM. La había imaginado laburando en algún lugar medio under pero no: como todos, trabaja de 9 a 17 (bueno, en realidad de 13 a 21).
En la oficina no les importa que tenga piercings ni tatuajes, ni que su peinado cambie constantemente. El día anterior había retocado su cresta poco convencional sin embargo femenina. Sabiendo esto, el laburo en IBM no resulta tan contradictorio con su imagen como Catnapp. De hecho parece el trabajo ideal: todos los días escapar un poco de la ciudad y tener los fondos necesarios para hacer su música.
A los 23 años, Ampi ya ha logrado mucho y tiene el background musical para respaldar su persona. Se iniciaba como DJ de música electrónica, minimal y house pero todo cambió con una visita a +160, el reconocido Drum n Bass Suite de los martes en Bahrein. El resultado sería el catalizador de su evolución en la lírica.
“El aburrimiento me vuelve loca, tengo que esforzarme mucho para evitarlo...Me empezó a aburrir estar detrás de una mesa, quería hacer algo más interactivo, quería hacer algo que fuera mío y no de otro.¨ Muchas de las decisiones que Catnapp ha tomado resultaron comercialmente beneficiosas, casi estratégicas. Explica que con en el Drum n Bass, casi no hay elementos de un show en vivo: no hay cantante ni MC, el DJ está sólo detrás de la computadora. Ella ofrece algo diferente, un MC en vivo, un espectáculo. En definitiva eso ha contribuido a su éxito y convocatoria. Reconoce que el buscar algo fuera de lo común la ha ayudado, pero asegura que la estrategia no es su motor y que quienes se manejan así no duran demasiado en el juego.
Entonces surge la pregunta natural e inevitable: ¿Por qué rappear en Inglés? ¿Es una táctica de marketing? ¿O una verdadera conexión emocional con un idioma extranjero?
“Nunca hubo duda: siempre fue el Inglés.” El idioma le viene fácil y doy fe de que habla fluidamente. Para son los sonidos: las palabras en Inglés son más fáciles de trabajar, no hay palabras acentuadas ni sílabas complejas. De todas formas ha insinuado que podría surgir algo en Español.
Entonces el hecho de que escriba en Inglés no es un intento de apelar a Estados Unidos ni es porque no se identifica con la comunidad Argentina. Escribe en Inglés porque es en Inglés que le sale, así es como mejor se expresa. Esto no significa que no tenga en cuenta a sus fans hispanoparlantes, pero tampoco quiere comprometer su trabajo con nadie más que ella misma. Señala que tiene que ver con algo más que el idioma: es el ritmo, la melodía, la forma en que las palabras se mezclan y suenan (aún si no las entiendes). “Son of Kick, me encanta todo lo que hacen, pero no entiendo un carajo lo que dicen”.
La mayoría de sus letras hablan de relaciones, notablemente Tight, Telephone y Come Here. “Cuando escribo sobre una relación generalmente es desde el enojo o emoción con respecto a la otra persona. Esto da lugar a dos tipos de letra diferentes”. Cita Slow Motion como ejemplo: “Estaba muy enojada porque ni me quería hablar y yo sólo quería ser su amiga”. Si uno se detiene sobre ellas, inicialmente las letras parecen contradecirse con la imagen de Ampi (un tanto machona) aunque su dulzura atenúa la onda callejera. Simplemente no es el prototipo. Cuando la conocí por primera vez en una fiesta en una casa en Almagro, estaba con una chica, aunque de ninguna manera se limita. “No sé qué soy, pero definitivamente no soy bi, no soy lesbiana ni soy heterosexual. Eso es lo que no soy”. Al escuchar esto, comencé a percibir en su onda tanta femineidad como fachera.
Y finalmente es ese no querer encasillarse -en una moda, en un sonido, en una manera de tocar, ni siquiera en una preferencia sexual- que hace tan fácil la identificación con su música. El álbum habla de los típicos altibajos de las relaciones, pero sin jamás comprometer el ritmo. No encontrarás baladas, sólo una enérgica intensidad aunque esté enojada o contenta, dando como resultado un álbum explosivo.





























































































































































