por Cassandra Sachs-Michaels
Traducido por Kevin Vaughn
Soledad y Belén son amigas de Tucumán. Me cuentan eso mientras estamos en esta pequeña cocina pintada de blanco brillante, sentados alrededor de una mesa con un mantel a cuadros rojos y blancos. Es tarde de sabado. Estamos en ThisIsNotAGallery. Las ventanas están abiertas para invitar el aire de primavera y canto de los pájaros, también escuchamos a Carlos, el dueño, afuera haciendo ruido. Suena como que está moviendo cientos de rocas, y en este día en este lugar, es muy posible. He venido aquí la semana pasada para ver “La piedra”, la nueva videoinstalación de Belén y Soledad. La encontré por casualidad, no conocía nada de ellas, pero en el momento en que entré al tranquilo patio, de paredes altas con la noche cayendo sobre Palermo Hollywood y la luna colgando justo encima de nosotros, demasiado luminosa, sabía que algo bueno iba a pasar. Este “algo” era La piedra. Ahí estaba yo, tomando vino de un vaso plástico en una habitación llena de llantas, y sin exagerar, kilos y kilos de piedra, escombros y ladrillos, para ver un video. Dos chicas en disfraces fluorescentes, tropezando con senderos de piedras, durmiendo debajo de arbustos silvestres, tomando mate, y tirando piñas a peludos monstruos en el desierto de Tucumán, a la vez que rapeaban sobre el medio ambiente y la pobreza, y el respeto a los orígenes. Así que eso es lo que hacen las Pan Duro. Y son buenas. Son muy buenas.
Pan Duro nació en el invierno de 2008, cuando Soledad y Belén se encontraban buscando grupo. Así que se unieron y empezaron a experimentar. Al principio sólo querían hacer algunos videos. Las rimas y estética hip-pop ocurrió después. “La idea al principio era el performance…y la música,” dice Belén con la mano encima de una pava fría. Queríamos tomar mate pero el agua nunca se calentaba, “Queríamos usar nuestros cuerpos para crear música. Ninguna de nosotras ha tocado un instrumento así que el instrumento que teniamos era nuestros cuerpos, “nuestras voces también,” agrega Soledad, “Por eso hemos comenzado a hacer temas, para cantar.” Así que le metieron con el hip-hop, escuchando mucho rap, escribiendo y tocando en fiestas de amigos. Hicieron un video, “Jesucristo Polenta”, una de las mejores escenas que filmaron las Pan Duro, corriendo por un pasillo perseguidas por Bob Esponja con un cuchillo. O tal vez la mejor escena sea cuando se hacen amigas de Bob y se sientan en el patio a fumar un churro enorme armado para flashear con todo Tucumán, mientras hablan por teléfono disfrazadas de Papá Noel y aparece una bola disco girando sobre sus cabezas. Cuando comenzaron, no filosofaron sobre un concepto ni planearon como iban a filmar, fueron a las calles con un tema recién hecho con una cámara en la mano y cualquier cosa que encontraron en sus casas.

La Piedra es un proyecto que demandó mucha atención, un año de preparación después de presentar la idea a ThisIsNotAGallery, escribiendo, filmando y editando hasta que la presentaron a principios de octubre. Cuando llego el momento se preguntaron, “¿En serio lo vamos a hacer?” Porque si lo vamos a hacer, lo hacemos a full.” Así que escribían y escribían, separadas, y después se unieron para cortar y pegar y articular exactamente lo que estaban tratando de transmitir. Viajaron al desierto con dos cámaras y un doble objetivo: primero, querían representar la sensación de estar en un vasto desierto, su belleza panorámica, y segundo, explorar su proximidad a la cultura pre-colombina. Filmaron en una tierra en Tucumán que es propiedad de una comunidad autónoma indígena que ha continuado practicando sus rituales y creencias tradicionales, e incluso hasta hoy está luchando por su tierra. Me dicen que esto era una motivación muy importante. “Muy importante” sale de boca de las dos al mismo tiempo.
Una conciencia social y humor medio negro mezclados – los gigantes monstruos peludos peleando con dos princesas hip-hop en ropa deportista y fluorescente en un desierto sin fin, realmente es una impresionante vista – han sido fundamental para las motivaciones de las Pan Duro desde el principio. Incluso su nombre tiene un doble significado. Pan Duro, obvio, es pan duro. Se manifesta también, dice Soledad, “la realidad social del pan duro de la vida cotidiana, de no tener riqueza. ‘¿Qué vamos a comer hoy si no hay nada más que pan duro?’”. Pero también es un juego de palabras, un error de traducción al español de la frase en ingles “Punk Hard”. Pan = Punk. Duro = Hard. “Punk electrónica indie rock bla bla bla. Todos tienen su estilo de música,” dicen, “entonces nos hemos preguntado qué tipo de música íbamos a tocar.” Ah, el punk! Claro. Hard Punk. Pan Duro.

¿Y el futuro?, cuando les pregunto, no lo saben. Cerrar la instalación. Después nadie sabe. Les gustaría viajar a otros países. Hay algunos viejos proyectos que pueden volver a abrirse, pero “el problema es que son muy complicados.” Y siempre esta el problema de dinero, la forma en que las finanzas actuales limitan las ideas que pueden desarrollar. Pero no hay drama. “Forma parte de la estética”, dice Belén, “las limitaciones económicas. Siempre no es perfecto. Siempre es pan duresco.” Entonces, ¿quién sabe dónde acabará. “Lo que siempre nos interesa es…” la pava por fin se ha calentado, y aparece Carlos (todavía no sé porque tanto ruido) para fumar en la puerta. “Lo que queremos demostrar es que en todas partes pasa un montón de cosas, y aquí, esto es lo que pasa. Y lo que nos pasa a nostoras. Pasa con pan duro. Y este punto…esta mezcla…parece que es lo que estamos tratando de mostrar.” Ellas susurran un secreto y comienzan a reír. Creen que todo es resumido por el nombre de su álbum (que en realidad no existe pero es citado en todos sus videos): de la villa al universo. Siguen riendo. El agua está lista. Tomamos mate.





























































































































































