por Carla Harms
Traducido por Paola Piersantelli
Para un artista que solo ha estado pintando por 10 años Eduardo Newark tiene un agudo sentido de cómo transladar los complejos pensamientos que circulan por su cabeza , en brillantes imágenes en sus lienzos. “En realidad soy un psicólogo”, me confiesa rápidamente en la entrevista en su estudio soleado en Chenaut en Las Cañitas, insinuando que su profesión de alguna manera le hace sombra a su talento como pintor. En realidad es un artista en todo sentido de la palabra. Están aquellos que pueden pintar , pero no tienen historias que contar, y están los que tienen grandes ideas pero no tienen una habilidad para pintar y ejecutarlas. Newark las tiene a ambas a granel , y sus pinturas acrílicas complejas se yace el numero de años que ha estado pincelando lienzos.
“Es como tener una esposa y una amante”, dice de sus roles como psicoanlista y artista. “esta es mi amante” dice orgulloso gesticualando hacia los cuadros que nos rodean. En una pintura un hombre en traje de baño y gafas de natación nada en una mesa rodeado de medidas trazadas en el espacio que necesita para dar las brazadas. En otra un hombre se sienta solo en una mesa con un plato vacio delante y una cabeza de vaca a su lado. Como el nadador fuera del agua y la vaca que no se puede comer, la noción del imposible es un tema central en el trabajo de Newark. Le gusta jugar poniendo cosas fuera de contexto: un hombre tomando café en un bar y un bebe en la mesa detrás suyo, un hombre en una pileta de natación completamente vestido sosteniendo un chupetín, y una mujer recostada en un mantel a cuadros teniendo un orgasmo en medio de ingredientes para hornear.
Mientras el dice que sus trabajos como psicoanalista y pintor no tienen nada que ver entre si, yo encuentro que sus obras sirven como un obvio punto de encuentro visual entre ambos reinos. Salvo alguna que otra excepción, todas sus pinturas incluyen gente. Profindizando en temas heavy como la soledad, dinámica de grupos y poder, realiza trabajos que exploran la condición humana de una manera sarcástica. Miembros de la mafia que deberían estar amenazados en otro contexto aquí se vuelven de alguna manera cómicos. “ Me gustan estos personajes duros”, dicecon una risita, “pasaron sus vidas esforzándose por el poder”. Al traducir estos complejos temas a una manera caprichosa Newark nos fuerza a mirar mas allá de las imágenes a nuestros preconceptos, y finalmente, a nosotros mismos.
Pinturas de Eduardo Newark inaugura en la Galería Thames, Thames 1771 (y Costa Rica), el Jueves 18 de Noviembre a las 7.30 y cierra el 6 de Diciembre.
































































































































































