por Kevin Vaughn
Fotos de Adrien Levinger
La vida que la francesa Adélaïde Aronio se ha creado en Buenos Aires se puede describir como el resultado de una serie de caprichos instintivos. Comenzó en París: conoció a un chico argentino y cambió sus planes de mudarse a San Francisco para venir a Buenos Aires, una ciudad de la que no sabía absolutamente nada. Acá aprendió serigrafía y, sin previa experiencia en el negocio, empezó a diseñar remeras y cartucheras bajo el nombre de "Bill&Bill" para vender en Buenos Aires y París. Un viaje breve al norte de Argentina con sus viejos cambió completamente su estética. De repente, no pudo dejar de dibujar montañas, llamas y gorritas coyas. Tres años después, esa estadía en el Norte se convirtió en el principal determinante de su proyecto. Nos sentamos con Ade y su ruidoso perro Bill para hablar de su viaje constante hacia lo desconocido.
¿De dónde sos?
¡París, Francia!
¿Qué hiciste antes de mudarte a Buenos Aires?
Un “bachelor” en literatura, un año de introducción en una escuela de artes aplicadas donde hice una iniciación a la arquitectura de interiores/ diseño, iniciación al diseño de indumentaria/ textil, iniciación al diseño gráfico, y fue entonces que me enamoré del diseño gráfico. Fui por este camino. Dos años después, con diploma y una pasantía en un estudio de diseño gráfico, me di cuenta de que realmente no quería hacer eso ¡en la escuela todo era más creativo! Y sin las exigencias de los clientes (risas). Así que a los 21 me fui a Buenos Aires para salir de París y estudiar un poco más, acá aprendí serigrafía y creé Bill&Bill.
¿Cómo llegaste a Buenos Aires?
Por un argentino que encontré en París. Si no lo hubiera conocido, mi idea era San Francisco, pero ¡no me arrepiento para nada! Llegué en enero, así que dejé el frío invernal de París para llegar en verano a una ciudad totalmente loca! Me enamoré de la ciudad directamente, la onda, la gente, no se... ¡de todo! Me parece que Buenos Aires tiene algo.
Entonces fue medio espontáneo, ¿Qué pensabas de Buenos Aires antes de llegar?
No mucho. No la conocía. Fue realmente un viaje hacia lo desconocido.
¿Pero te enamoraste enseguida de la ciudad?
Sí. Me gustó la gente, la inmensidad de la ciudad, siempre descubrís un lugar nuevo. La onda, una palabra que no existe en francés, la facilidad de hacer las cosas, no sé. La verdad es que me gustan demasiadas cosas de esta ciudad. Hace tres años que estoy aquí y siempre descubro cosas nuevas que me gustan.
¿Cuáles son las cosas que extrañas de París?
¡Extraño el queso de Francia! Y bueno, por supuesto, a mi familia y amigos.

¿Viniste con la intención de crear una marca de ropa?
No, para nada. Vine para estudiar un poco más. Además, no es una marca de ropa. No quiero definir mi marca como “de ropa” porque la gente va a pensar que hago “moda” y es muy lejos de lo que hago en realidad. Sí, hago remeras y buzos, pero también almohadones, muchas cartucheras, bolsas y cuadernos.
¿Cómo empezó la marca?
¡No sé! ¡Así! Sin pensar demasiado, no estudié comercio o marketing así que no pasé 3 meses haciendo cálculos para ver si podía andar o no. Hice la primera colección, que mandé a Francia para la Navidad: mis hermanas y mamá organizaron una venta y con esa plata hice otra colección que vendí a negocios de allá, y de a poco la marca fue creciendo así.
Tus diseños no tienen mucho que ver con Buenos Aires, sino con el norte de Argentina, y capaz un poco con Bolivia y Perú, ¿o estoy tirando mucha fruta? ¿qué tienen esos lugares?
Sí, totalmente. Me enamoré de los diseños de la región, de las montañas de Salta. La última colección fue eso, y me gusta, como vendo mucho en Francia, me gusta traer un poco de esta onda a Europa.
¿Viajaste por ahí?
Hace dos años fui con mis padres y realmente quiero ir otra vez. Fue un viaje familiar, no sé qué me pasó, pero sentía muchas cosas allá. Fuimos a Salta, Purmamarca, Humahuaca, Salinas Grandes, Jujuy. La verdad es que no me acuerdo muy bien los nombres de los lugares, me acuerdo más de los paisajes. Miro muy seguido mis fotos de allá, esos paisajes me hacen algo.
¿Cuáles son las cosas que te llamaron más la atención?
Los paisajes, la gente, y me tocó mucho el trabajo artesanal, hacen cosas tan lindas, con tanto trabajo! Me hizo algo eso.

¿Que dibujabas antes de ese viaje? ¿Ya habías diseñado una colección, cómo era?
Dibujaba letras de canciones o textos, hacía muchos collage mezclado con dibujos, también me gustaba hacer stencil, punto de cruz, cosas así. ¡Igual son cosas viejas! O montañas y fotos. Recién empecé a usar una cámara analógica, ¡me encanta!
¿Cómo vas desarrollando las colecciones?
¡A mi ritmo! Digo, antes pensaba que tenía que hacer todo como las "grandes" marcas, otoño-invierno/ primavera-verano. Pero me di cuenta de que a la gente le gustan los dibujos de las colecciones anteriores, la marca no es re famosa (risas), así que cuando alguien descubre la marca y me pide algo de la colección anterior, me gusta poder tenerlo para ellos. La idea ahora es realmente hacer todo a mi ritmo. Estoy tratando de sacarme toda los nervios que tengo con este tema de las colecciones, las ventas que matan la creatividad y agregar cosas cuando quiero, un nuevo diseño, puede ser una edición limitada. Estoy reorganizando la marca así que mi respuesta es más o menos vaga... ¡ahora me doy cuenta!
Se puede visitar su página web para conseguir info sobre próximos showrooms.
También se puede leer las otras tres ediciones de Extranjeros, #1 con Paz y Estefanía de Chile, #2 con Evy de EEUU y #3 con Gabi de México.





























































































































































