por Kevin Vaughn
Traducido por Paola Piersantelli
Arrancamos por una ruta que raramente tomamos. Tres mujeres de varias edades y experiencia llegan a un pueblo severamente empobrecido en la provincia de Santa Fe para hacer unos chequeos médicos y controles. Esto fue todo lo que supe cuando me crucé a Los Labios de Santiago Loza y Iván Fund, un film espectacular que llega a la cima de los crescendos del cine minimalista pocas veces capturado en la pantalla. Con una sensibilidad increíble nos dicen todo lo que debemos saber, sin decir demasiado, sobre este pequeño pueblo. La mezcla entre ficción y documental crea imágenes que se sienten tan natural que olvidamos que estamos viendo un film y nos sentimos miembros activos de este simple intercambio humano.
Tuve otra experiencia similar con otro film de Fund, La Risa, que era sobre un grupo de amigos en una situación que cada joven persona que ha vivido en este país puede comprender: volver a casa de una fiesta, el sol que amanece sirve de fondo, el viaje parece de nunca acabar y tu cuerpo se debate entre aferrarse al extasis de la noche o ceder al deseado sueño.
El cine minimalista no concluye en Fund. Es una tendencia que ha tomado con fuerte agarre al cine independiente argentino, donde el arte de hacer películas precede a la construcción de grandes complots y tramas intrincadas. A veces se ejecuta de maravillas, como por ejemplo en la comedia de amigos de Marco Berger, Plan B, o bastante aburrida como en el caso de…bueno, no daremos nombres. Los Labios pertenece a la primera categoría.

Volvemos a ese camino que no viajamos nunca. Esa en la que encontramos a tres trabajadoras sociales que han sido dejadas por el estado para realizar procedimientos médicos en un pueblito de supervivencia marginal. Las mujeres son hospedadas en un hospital venido abajo, esta medio inundado, oxidado, una escena cómica que incluye a las tres mujeres, una rata, nada fuera de lugar. Son calidas y humildes, a medida que su guía les enseña el lugar, ellas encajan perfectamente sin quejarse, en la nueva localidad.
De a poco empiezan a conocer la comunidad. La mayor parte de la población está desempleada y desnutrida. Los intercambios son honestos y comprometidos, y con razón, porque las gentes del pueblo no son actores. Loza y Fund dieron al pueblo libertad total. Cuando las mujeres (las únicas actrices profesionales) les preguntan algo, la gente fue instruida para responder sinceramente, o inventar cosas que sean creíbles, y es difícil distinguir entre ambas.
Quizas lo más llamativo es la ligereza del comentario de los dos directores, y la naturalidad de la mezcla entre la historia de las tres mujeres y los relatos no ficticios cotidianos de la gente del pueblo, la fotografía cambia entre el uso de una cámara de mano para entrevistar a la gente del pueblo, las que son escenas íntimas y cómodas, a primeros planos que son compuestos con mucha belleza, escenas que son líricas y misteriosas. El resultado es una conversación genuina sobre los dilemas de la pobreza de las voces que normalmente se ponen en mudo, pero nunca pierden la belleza que el pueblo posee.
Pero el punto más fuerte del film son tres fantásticas acutaciones: la de Eva Bianco, la de Victoria Raposo y la de Adela Sánchez. Loza y Fund no escriben sus historias de fondo. No sabemos de dónde vienen o quiénes son. Lo que sabemos sobre ellas, solo lo podemos inferir en lo que vemos dentro de la corta narrativa que dura solo 100 minutos. Las tres mujeres crean y desarrollan ricos personajes. Una realiza un raro ritual nocturno que ocurre afuera de la pantalla y finalmente queda una curiosidad no resuelta, un acto de confianza desafiante por el parte de Loza y Fund.
Los Labios se proyecta en el MALBA todos los Sabados y Domingos de Mayo a las 18hs.





























































































































































